Año I         CURSO 2010/2011                 Departamento de Dibujo
El padre del toreo tal como se le conoce hoy en día.
JUAN BELMONTE
Por Oscar Moreno Solís 2º E.S.O. B. Alumno de la escuela taurina de La Algaba (Sevilla)
     
 

En la historia de la lidia hay dos grupos de toreros. España se divide entre gallistas y belmontistas. Se ha llegado a decir que la división aliadófilos y germanófilos no fue sino una politización innecesarias de la pugna sustancial entre los de José y Juan. Con ambos llega un nuevo concepto de la tauromaquia, la creación de grandes plazas (la monumental de Las ventas), impulsada por Joselito y el acercamiento de los intelectuales a la fiesta, mérito de Belmonte.
Juan Belmonte fue un gran lector y autodidacta, manteniendo Una buena amistad con muchos intelectuales de su época.
Le rodeaban de una leyenda extra taurina que cuajó en el entusiasmo de algunos hombres de letras y arte, que le convirtieron en su ídolo, pero que contribuía a difundir la popularidad de Belmonte en ambientes alejados de cosos taurinos. Frase que decía Don Ramón de Valle-Inclán solía repetir al diestro:”no le falta más que morir en la plaza”, es un certero resumen que estos artistas pensaban y sentían sobre el torero de Belmonte. Es famoso el dialogo con Don Ramón de Valle-Inclán: “ahora, Juan, solo te queda morir en la plaza”. ”Se hará lo que se pueda ,don Ramón, se hará lo que se pueda”.

 

Nacido en Sevilla el 14 de abril de 1892, vistió por primera vez de luces e la plaza portuguesa de Elvas a los 17 años. Sé presentó como novillero en Madrid el 26 de marzo de 1913.
Toma la alternativa de manos de Machaquito (que se retiró en esa corrida) y el testigo Rafael “el Gallo”, el 16 de octubre de 1913 en la plaza de Madrid; pese al cartel, la corrida fue un auténtico desastre por culpa de los toros de Bañuelos.

Belmonte llenó con su presencia la mejor época del toreo de todos los tiempos. Hay que destacar la corrida del 21 de abril de 1914, en la que por 1ª vez se enfrentó con Joselito a una miurada (corrida de miura), triunfando de forma tan arrolladora que fue llevado a hombros hasta su casa, teniendo que saludar a la afición varias veces desde el balcón. Se repitió el 2 de mayo, en la corrida beneficencia de 1915 con toros de Murube.

Juan Belmonte es el padre del toreo tal como se la conoce hoy en día. La aparición de Juan Belmonte en los ruedos produjo estupor y en todos los ámbitos circuló la famosa frase de Rafael Guerra “Guerrita”:”así no se puede torear, el que quiera verlo que se dé prisa, porque ese durará un suspiro”. Toreaba de un modo desconocido y rompió la axioma de “o te quitas tu, o te quita el toro”.

Él puso en práctica los 3 tiempos de la lidia: parar, templar y mandar, mas tarde agregó cargar la suerte. Toreó más cerca del toro que nadie y ninguno ha realizado como él la serie de verónicas o el pase natural.
Desde que el 2 de mayo de 1914 coincidiera por primera vez en el cartel junto a José Gómez Ortega “Joselito”, hermano menor de Rafael “el Gallo”, la competencia entre los dos toreros fue inmediata y fecunda para las fiesta, contraponiéndose el estilo antiguo, de pies y de dominio de Joselito, al innovador, circular, trágico y profundo toreo de Juan Belmonte. En la temporada de 1915 rivalizaron 4 veces, en Sevilla y en Madrid, en sendos mano a mano, y otra más en Málaga. La temporada de 1917 fue quizás la más gloriosa de su carrera, tanto que se bautizó como el año de Belmonte.

El toreo de de Belmonte, que supuso una completa revolución en las reglas del arte, fue evolucionando con los años de una colocación frente al toro entre los cuernos, citando con la panza de la muleta a pitón contrario en terreno que ningún torero a pisado nunca, un toreo más clásico y hondo al final de su carrera; en todo caso genial de concepción y embriagador. Frente al inmenso valor y al revolucionario acoplamiento total con los toros de Belmonte, de su rival Joselito esgrimía la perfección del toreo clásico, y el dominio de la técnica de todas las suertes. Joselito era la elegancia corporal, Belmonte, con su contrahecho cuerpo, era la inspiración y la generalidad de la danza.

Se retiró 2 veces, rejoneó, tuvo cortijo, ganado y millones. Envejeció lentamente, entre Madrid, Sevilla y su finca de utrera. Con 70 años, se enamoró sin esperanzas de una flamenca muy joven. La muerte de “Joselito” en 1920, dejó solo a Juan en la cumbre del mundo taurino, por más que depurase todavía más su forma de torear. Se retiró definitivamente, y de forma premonitoria, poco antes del inicio de la guerra civil. Al cabo de 25 años, se dice que de penas de amor, el 8 de abril de 1962 se quitó la vida en su finca de Utrera. Una tarde, salió a pasear a caballo, arreó el ganado, contempló el ocaso, volvió a la casa, subió a su habitación y se pego un tiro. Belmonte solía decir ”se torea como se es”

Para saber más:

Ganaderos de lidia

Portal taurino